domingo, 7 de julio de 2013

Un entorno no sostenible para una pasión eterna



La falta de capitalización y, como consecuencia, sostenibilidad de triunfos y éxito de los clubes de fútbol peruano es un problema que no deja de presentarse en gran parte de los equipos locales. Razones hay muchas; soluciones hacen falta.

Más allá de la tabla de posiciones, de las banderolas que cuelgan en norte y sur, de los homenajes a Lolo y a Balerio, existe en el fútbol peruano una carencia de correcta gestión y capitalización de triunfos que obtiene un determinado club. ¿Qué es lo que sucede? ¿Quiénes son los responsables? ¿Por qué no se puede trabajar a largo plazo?

Los clubes de fútbol peruanos, en su mayoría, son sociedades civiles, en donde uno puede llegar a ser gerente, director, despilfarrar lo que se tiene y lo que no también y sin tener ningún tipo de responsabilidad, señala Jaime Noriega Bentín, ex presidente del Sporting Cristal (2002-2004).

“Durante muchos años, en las sociedades civiles, los dirigentes utilizaban al club como un medio de vida para llegar a ser congresista, para aspirar a mejores cargos deportivos o simplemente para vivir del club”, agrega Noriega. Muchos de estos dirigentes mal gastaban no sólo el presupuesto que tenían para todo el año, sino también gastaban el del próximo año, pedían adelantos a Telefónica y contrataban jugadores que no iban a rendir.

El resultado del mal manejo y administración del presupuesto son las deudas tributarias que tienen los clubes con la SUNAT, entidad hasta el año 2011 indicó que Universitario debe S/.104’895,484 millones, Alianza Lima S/.26’374,336 millones, Cienciano S/.18’512,204 millones, Sport Boys S/.7’848.318 millones, Melgar S/.3’314,497 millones, CNI S/.20,867 mil e Inti Gas S/.14,187 mil.

Luego, el Congreso de la República aprobó con 45 votos a favor, 39 en contra y una abstención el proyecto de Ley 2097, el cual propone la reestructuración económica de la actividad deportiva futbolística. Esta ley busca que los clubes puedan convertirse en sociedades anónimas y evitar las trágicas cifras expuestas en el párrafo anterior. Sin embargo, solamente Sporting Cristal, la Universidad de San Martín de Porres, Juan Aurich y la Universidad César Vallejo están constituidas como sociedades anónimas.

Acerca de Alianza Lima y Universitario de Deportes, Jaime Noriega señala que al ser aún sociedades civiles son dueños de nada. Asegura también que si un dirigente de algún club de fútbol capitaliza bien sus logros y tiene buena reputación podría llegar a ser presidente del país. “El fútbol te da eso”. Un claro ejemplo de lo que señala son Alfredo Gonzáles y Juvenal Silva, quienes son congresistas de la República.

Cualquiera puede ser dirigente

Como primera causa de la mala gestión es la plana dirigencial, sin absolver la responsabilidad de la plana de jugadores. Asimismo, añade que el fútbol otorga mucho poder a sus dirigentes, por lo que es muy importante saber manejarlo para que no se distorsione la labor de un dirigente. Cuando se trastorna es que se gasta lo que no se tiene, se pide adelantos, se contrata mal.

Pedro Canelo, columnista de El Comercio, en su reportaje “Un balance en rojo” cuestiona la administración del dinero del Cienciano del Cusco, equipo subcampeón de la Copa Sudamericana 2003 que, hasta abril del 2008 no había invertido en infraestructura deportiva para poder entrenar. Hasta esa fecha, del presupuesto anual del millón y medio de dólares, el 90% se destinaba al pago de salarios de los jugadores y el comando técnico del cuadro rojo.

"Nuestra política ha consistido en fortalecernos en la parte deportiva", fue lo que argumentó Juvenal Silva en respuesta a los más de once millones de dólares que habrían ingresado al club desde el 2000 y que se diluyeron en el pago de la planilla del primer equipo de fútbol.

Así como en Cienciano del Cusco, existen otros cuestionamientos en muchos otros clubes de fútbol peruanos que ponen en duda la gestión de los dirigentes y su desempeño ético y profesional en los clubes. Jaime Noriega lo dijo: “Cualquiera puede ser dirigente”.

El fútbol es cíclico

Además de la pésima gestión que puede tener la plana dirigencial de un club, el fútbol es un deporte cíclico, no es siempre una línea continua hacia arriba. “Un equipo comienza a ser ganador pero luego de un tiempo debe haber un recambio, porque los mismos jugadores pierden la motivación extrínseca e intrínseca, incluso hay jugadores que ganan tanto dinero que ganar un poco más no les afecta, o si ya se les considera ídolos en algún club, ya no les parece relevante”. Ahí es cuando el comando técnico debe orientarlos porque son ellos los que pasan la mayor parte del tiempo con los jugadores.



Clubes de fútbol peruanos más representativos


El sistema corrompe

Han entrado administraciones temporales a Universitario, Alianza, Melgar, Boys, sin embargo ya son más deportivas que administrativas. El sistema futbolístico corrompe, afirma el ex presidente de Cristal.

Según Noriega, lo que necesitan los clubes de fútbol son personas que no busquen vivir de la dirigencia ni que busquen llegar a cargos en la Federación, para luego buscar un cargo en la Confederación. Esas personas sólo buscan beneficios económicos. Si uno participó de la confederación por determinados años, tiene una renta de por vida de $ 5,000 mensuales aproximadamente. “Es amor al chancho y no a los chicharrones”, dice Noriega.

Por lo tanto, la gente que se involucre en el entorno del fútbol debe contar con recursos propios, que no necesite del fútbol para vivir. “Los que entran a un club deben ser empresarios de éxito. No tienen que ser grandes empresarios, pero sí gente de éxito”, señala.

La mentalidad de los dirigentes

César Zamalloa Sessarego, antropólogo y actual Director Universitario de Bienestar de la Universidad de Lima, sostiene que el problema principal es la dirigencia y su mentalidad. “Los dirigentes peruanos tienen una mentalidad feudal. Ellos hablan de su club, sus jugadores, como antiguamente los hacendados hablaban de su chacra, su cholo, su indio. Los dirigentes mantienen la mentalidad del siglo XVII.”

Zamalloa comenta que en una asamblea a la que asistió, Souza Ferreira contó que el dinero que cobró Alianza Lima por el pase de Farfán al PSV lo había depositado en su cuenta personal en Miami para evitar que la SUNAT los embargue o cobre. “Eso es delito”, señaló.

Como un ejemplo, Zamalloa menciona a Juvenal Silva y el caso Cienciano que, en el 2003 obtuvo el título de la recopa, pero Silva demostraba en sus declaraciones que el Cienciano era él y no supo manejar el dinero con una visión empresarial y acumular, guardar y reproducir eso en canchas y en más jugadores porque su mentalidad es extractivista, “es como una mina, le saco el oro y mientras dure me lo gasto y luego no me importa”.

Zamalloa también menciona el problema de los representantes de los jugadores, quienes en su gran mayoría engañan a los jugadores, los venden al precio que les conviene e incluso negocian con los dirigentes y llegan a un acuerdo.

La sexualidad es otro de los problemas de los jugadores que menciona el antropólogo. “No saben controlarse. Hay jugadores juveniles, de 18, 19 años que ya tienen hijo y con juicio por alimentos. Entonces un jugador está en la cancha pensando en su juicio o hay otros a los que la policía los espera cuando acaba un partido para capturarlos por el juicio que tienen”.

Los jugadores peruanos suelen tener hijos o casarse a una edad muy precoz, lo cual no sucede en Europa, no al menos de la misma manera que sucede aquí. Zamalloa cuenta que Constantino Carvallo quiso trabajar el tema de la sexualidad con los jóvenes, pero los entrenadores se reían. En este caso, también hace falta la disposición y responsabilidad de los dirigentes y comando técnico para ayudar a resolver este tipo de problemas.

El factor educación

Según Constantino Carvallo, el aprendizaje más importante que uno hace en la escuela es quién es uno y nuestro sistema educativo muchas veces nos hace creer que no valemos. La escuela forma personas con sentimiento de brutalidad, de ignorancia, que creen que sus conocimientos no tienen ningún significado. Y esto afecta en el rendimiento del deportista.

La formación que se le da a las divisiones menores es muy importante para el desarrollo de los jugadores. Zamalloa comenta que en algún momento se hicieron muy bien las cosas en Alianza Lima y llevaron a muchos jugadores a Los Reyes Rojos, con Constantino Carvallo. En este lugar los jugadores adquirieron otro tipo de mentalidad, es el caso de Farfán y Guerrero. Pero, ¿qué pasa cuando los jugadores son buenos y sobresalen? Los contratan del extranjero y tienen que irse.

El aspecto psicológico en los jugadores

Los jugadores de fútbol temen más al éxito que al fracaso. Carvallo señala que los equipos peruanos, cuando van a un campeonato y nadie espera nada de ellos, ganan. Pero cuando ganan el primer y el segundo partido y se espera que sigan ganando, entonces los golean. “Así somos los peruanos, tenemos esa fragilidad moral, esa debilidad existencial”, sostiene.

Por otro lado, Franco Ascenzo, psicólogo deportivo de divisiones menores del Club Sporting Cristal señala que siempre es importante tener en cuenta que el rendimiento del deportista va a girar en torno a 4 factores: el aspecto físico, el aspecto técnico, el aspecto táctico y el aspecto psicológico, es decir la capacidad mental de los jugadores y del comando técnico.

Muchas veces los equipos de fútbol no sólo no pueden mantener su rendimiento a través del tiempo sino que a veces ni siquiera pueden acercarse al rendimiento al que habían llegado. Esto, según Ascenzo, depende de muchos factores. Uno de ellos es el mental, ya que el deportista debe de tener la capacidad de tolerar momentos de alta exigencia. “Cuando uno consigue un título o buenos resultados de manera consecutiva, la exigencia va a ser mayor, ya que la expectativa que genera dicho equipo va a ser alta”, comenta.

Además de este problema, existen nuevas variables psicológicas que pueden afectar directamente al rendimiento del deportista: el estrés mal manejado, fuerte ansiedad, pensamientos negativos, presión social, presión del mismo deportista, etc. Así, se activan una serie de barreras psicológicas que si uno no sabe cómo lidiar con estas o nadie le ha dado las herramientas necesarias al deportista para que las enfrente van a influir de manera directa en la persona.

Acerca de la importancia de la parte psicológica en el deportista, el psicólogo de Cristal señala que “es fundamental formar al deportista en distintas áreas incluyendo la mental. Si la fortaleza mental no se encuentra bien construida en cada deportista, esto en algún momento va a verse reflejado en el rendimiento del individuo o equipo”.

Al respecto, Jaime Noriega afirma que han habido generaciones muy mediocres, no a nivel futbolístico, sino en cuanto a aspiraciones. “Cuando yo estuve en Cristal, muchos jugadores llegaban al club y decían ‘por fin’, es decir veían a Cristal como un fin no como un medio para seguir saliendo. Creo que eso también no ha ayudado mucho”, señala Noriega.

Lamentablemente, hay muy pocos clubes a nivel local que invierten en una educación integral. Por otro lado, poco a poco la federación le está dando mayor importancia a trabajar con psicólogos especializados en el tema.

Una buena gestión es global

El actual entrenador del Sporting Cristal, Roberto Mosquera Vera, considera que la sostenibilidad de un club de fútbol va más allá del manejo dirigencial aislado. En el caso del Cristal tricampeón (1994, 1995 y 1996), el nivel se mantuvo porque se eligió al comando técnico idóneo (el de Juan Carlos Oblitas), un maduro Markarián con conocimiento del medio puesto que fue entrenador en Universitario de Deportes los años previos. Según Mosquera, ese conocimiento del medio y del mercado te lleva a conocer el nivel dirigencial, el nivel de exigencia de los jugadores y los objetivos de la prensa.

“Este manejo te lleva a englobar todo y a tener éxito. El éxito no pasa solo al momento de armar el sistema o plantear una estrategia”. Mosquera asegura que la convivencia con la hinchada, con el periodismo, con los dirigentes y con el plantel de jugadores es el camino al éxito. Si todo esto no está unido o articulado es muy difícil.

Es cuestión de procesos

“Cristal participó en 3 copas Libertadores (1994, 1995 y 1996) y gradualmente fueron madurando en idea, fueron adquiriendo una personalidad competitiva más sólida, dejaron de tener miedo escénico de jugar en Brasil, Argentina, Uruguay. Es decir, estamos hablando de 3 copas fallidas y como producto de esa madurez y de haber corregido esos errores, en 1997 fue subcampeón”, argumenta Mosquera.

Además, y refiriéndose a la situación actual del club, agrega que no se puede juzgar un trabajo que no ha pasado por procesos similares. Hace 7 años que Cristal no está en un torneo del nivel de la Copa Libertadores y este año no se pudo pasar a segunda ronda. Y añade, “no digo que esto tenga que demorar 4 años más pero creo que las conclusiones que hemos obtenido y el saber dónde estamos internacionalmente va a ser una buena medida para intentar ser bicampeones y el próximo año tratar de pasar a la segunda ronda de la Copa Libertadores y crear más expectativa de la que hemos tenido este año”.

Con respecto al fútbol peruano en general, Mosquera comenta que no está en un buen nivel en Sudamérica. Si la selección está incluso en los últimos lugares, entonces ¿cómo pedirle éxito a los equipos si la conjunción de todos los mejores jugadores del Perú no está en el lugar que le corresponde a Perú? “Es difícil exigirle a los equipos lo que no puede hacer la selección”. En la medida que la selección esté en el lugar que le corresponda, los equipos locales, que son los que alimentan a los jugadores en la selección, deberían estar en otro lugar de Sudamérica.

Conclusiones

Terminamos este reportaje por dónde empezó: Razones hay muchas, soluciones faltan. Así como no se puede nombrar como únicos responsables a los dirigentes de los diferentes clubes locales, tampoco se puede señalar que es el rendimiento individual o colectivo del equipo en cuestión, mucho menos mencionar que depende únicamente del estado mental del deportista. Razones hay muchas y tal vez hayan otras más. 

Sin embargo, todo desarrollo y crecimiento parte de una base y una estructura que, si se manejan correctamente y con el objetivo de que el club crezca -y no los bolsillos de cada involucrado en la dirigencia- la capitalización de triunfos ya tendría un buen punto de partida. Esta base debe estar en conjunción con el trabajo en divisiones menores, juveniles y prime equipo. Para formar a un jugador no sólo se necesita de un buen comando técnico, sino también de especialistas que además de educar, sean el soporte emocional y los guías de los jugadores a nivel psicológico y de comportamiento.

Lo que señala Roberto Mosquera es muy coherente: Todos los involucrados en el entorno futbolístico (incluyendo a la prensa) deben mantener una buena relación y una convivencia saludable que empuje al equipo hacia un mismo lugar.

Por otro lado, creo que las facultades que tiene el Estado son bastante importantes también para delimitar el espacio en el que se desplazan todos estos factores. El fútbol y todo lo que conlleva debe dejar de ser inmune a la ley y a lo que con justicia le corresponda. Lamentablemente, como dijo Jaime Noriega, “el entorno premia a los corruptos” y quién no quiere recibir un premio.

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